Por Prisma
El empresario turístico Frank Rainieri afirmó que entre el 70 % y el 80 % de la artesanía en República Dominicana es importada, una situación que, a su juicio, debe cambiar si el país aspira a aumentar los ingresos que genera la actividad turística.
“Tenemos que trabajar con la artesanía. No es posible que aquí el 70 % o el 80 % de la artesanía sea importada”, sostuvo Rainieri durante una entrevista con Julio Martínez Pozo y el equipo de El Sol de la Mañana, realizada en el marco de la Expo Comercial de Asonahores.
El empresario planteó que la respuesta debe pasar por incorporar a pueblos y comunidades a la cadena de valor turística mediante la organización de la producción de artículos nacionales. “Tenemos que nosotros entrar a los pueblos, a las comunidades y organizar la producción adecuada de cosas nacionales”, señaló.
Como ejemplo del potencial de los productos locales, Rainieri aseguró que en el Aeropuerto Internacional de Punta Cana se venden alrededor de 400,000 botellas de mamajuana al año. A su entender, experiencias de ese tipo deberían replicarse para conseguir que una mayor proporción del dinero generado por el turismo permanezca en República Dominicana. “Tenemos que replicar eso para que haya más ingreso para el país”, manifestó.
Más ingresos, no necesariamente más turistas
El planteamiento sobre la artesanía formó parte de una reflexión más amplia de Rainieri sobre el futuro del turismo dominicano y la estrategia que considera necesaria ante los cambios que podrían producirse en el mercado turístico del Caribe.
Al ser preguntado sobre una eventual apertura turística de Cuba y cambios en Venezuela que pudieran incrementar la competencia regional, Rainieri sostuvo que República Dominicana no debe entrar en una carrera centrada exclusivamente en continuar aumentando el número de visitantes. Explicó que en Meta RD 2036 el propósito planteado para el sector es duplicar los ingresos provenientes del turismo.
“No es doblar el número de visitantes, no es una carrera a que llegue más gente, sino a que al país le ingrese más dinero, que es lo más importante”, expresó.
Para alcanzar ese objetivo, consideró necesario incrementar el gasto realizado por cada visitante y ampliar las actividades económicas que se benefician directamente del turismo. Entre los sectores que mencionó figuran la gastronomía, la artesanía, el deporte, la medicina, la salud y las actividades medioambientales, además de la posibilidad de distribuir una mayor parte de la actividad turística por distintas regiones del territorio nacional.
Seguridad vial para que el turista salga del hotel
Rainieri vinculó también el incremento del gasto turístico con un asunto menos habitual en la discusión sobre el sector: la seguridad vial. Según explicó, el visitante debe sentirse seguro para salir de los complejos turísticos, desplazarse por las calles, acudir a restaurantes y realizar otras actividades.
“Tenemos que trabajar con la gastronomía, tenemos que trabajar con la seguridad vial”, sostuvo, al señalar que el turista debe tener la tranquilidad de salir sin exponerse a vehículos que circulen en vía contraria, motocicletas u otras situaciones de riesgo en las carreteras.
El empresario contrapuso ese gasto adicional con los ingresos que ya genera un paquete todo incluido. Argumentó que el monto correspondiente al alojamiento contratado permanece fijo, mientras que una cena fuera del establecimiento puede agregar entre US$50 y US$80 por persona, a lo que pueden sumarse gastos como el alquiler de un vehículo. “Ahí comienza el gasto a multiplicarse”, afirmó.
Llevar el turismo más allá de los hoteles
Rainieri planteó asimismo utilizar atractivos culturales para incentivar que los visitantes recorran otras localidades del país. Entre sus propuestas mencionó la creación en La Romana de un museo dedicado a la historia de la caña y espacios en San Pedro de Macorís vinculados a la migración y el deporte.
Su visión es desarrollar un circuito que permita al visitante salir de Punta Cana, recorrer La Romana y San Pedro de Macorís, continuar hacia Santo Domingo y posteriormente desplazarse hacia localidades como Bonao, La Vega, Santiago y San Cristóbal.
El empresario comparó esta posibilidad con la experiencia de países como España e Italia, donde los visitantes recorren diferentes pueblos y destinos durante su estancia. La propuesta forma parte de su planteamiento de que la próxima etapa del turismo dominicano debe enfocarse no solamente en cuántas personas llegan al país, sino en cuánto gastan, dónde lo gastan y cuántos sectores y comunidades dominicanas participan de esos ingresos.