Por Prisma
Una investigación de la periodista Emely Steel, publicada por The New York Times, revela que Uber enfrenta más de 4,000 demandas en Estados Unidos relacionadas con presuntos casos de acoso y agresiones sexuales ocurridos durante viajes realizados a través de su plataforma, mientras despliega en los tribunales una estrategia legal que ha sido cuestionada por expertos en violencia de género.
De acuerdo con la investigación, los abogados de la compañía revisan historiales médicos, notas de terapia, comunicaciones privadas y otros antecedentes personales de las denunciantes, además de interrogarlas sobre su vida sexual, experiencias previas de abuso, consumo de alcohol o drogas y las circunstancias que rodearon las agresiones denunciadas para luego utilizar esta información en detrimento de las demandantes.
El reportaje sostiene que esta dinámica contrasta con la imagen pública que Uber ha construido durante los últimos años. La empresa asegura que aborda los casos de violencia sexual con un enfoque centrado en las sobrevivientes, ha desarrollado programas de capacitación para conductores y personal de atención al cliente, y mantiene alianzas con organizaciones dedicadas a combatir la violencia de género.
Sin embargo, los documentos judiciales revisados por The New York Times muestran que, durante los litigios, la defensa de Uber busca cuestionar la credibilidad de las demandantes y explorar si otros factores, como traumas previos o el consumo de sustancias, pudieron influir en los daños que reclaman.
Uno de los casos analizados corresponde a una mujer identificada en los expedientes judiciales como Jane Doe, quien demandó a Uber después de ser violada por un conductor durante un viaje en Tampa, Florida, en 2021. El agresor se declaró culpable en el proceso penal y fue condenado a diez años de prisión, pero en la demanda civil contra la plataforma la defensa centró buena parte del interrogatorio en las decisiones y el comportamiento de la víctima antes de la agresión.
Un patrón en los tribunales
La investigación revisó miles de páginas de expedientes judiciales, incluidas transcripciones de declaraciones juradas y procesos que forman parte del litigio masivo contra Uber.
Entre los casos documentados figuran solicitudes para acceder a antecedentes de abuso sexual infantil, exámenes psiquiátricos destinados a investigar denuncias anteriores de agresión sexual y preguntas sobre la ropa que llevaban las denunciantes, su actividad sexual y otros aspectos de su vida privada.
Especialistas en derecho y violencia sexual consultados por el diario consideran que estas prácticas pueden obligar a las víctimas a revivir episodios traumáticos y desalentar que otras personas denuncien hechos similares o continúen sus procesos judiciales.
Uber defiende sus políticas de seguridad
Según recoge The New York Times, Uber sostiene que la inmensa mayoría de los viajes realizados mediante la aplicación se completan sin incidentes y afirma que trata con respeto y compasión a quienes denuncian agresiones, incluso cuando presentan demandas contra la empresa.
No obstante, la investigación vuelve a colocar bajo el foco internacional la responsabilidad de las plataformas de transporte frente a delitos cometidos durante los viajes y el equilibrio entre el derecho a la defensa y el trato que reciben las presuntas víctimas en los tribunales.
Esta información se basa en la investigación “Uber Under Scrutiny“, de la periodista Emely Steel, publicada por The New York Times el 4 de agosto de 2026.