Por Ramón Colombo
… Y casi al final de cuentas, es hora de que entones el mea culpa que tanto te hemos advertido a lo largo de los años y años: Tú (sí, a ti mismo) tienes dinero, pero no tienes país, ni historia claramente definida, ni nada que legar, que no sea el imperfecto recuerdo de tu sombra. Y tú (sí, no te me hagas el loco) tienes poder, mando, voz, amenazas, órdenes perentorias, pero no tienes Gobierno, que no sea ese amorfo resultado de un Estado sin futuro ni memoria. Y tú (claro, a ti te hablo) tienes estudios, proyectos, análisis profundamente conceptuales, diagnósticos de una realidad que siempre te ha quedado grande, propuestas jamás solucionadoras, pero apenas decides en el espacio preciso que ocupa tu escritorio. Mea culpa de todos: han puesto a este país (me refiero a la opulencia incontrolable, a los falsos estadistas y a esa cálifa de ineptos burócratas) en el borde de la derrota.
30 de noviembre de 1990. El Siglo