Por Ramón Colombo
Algunos consejos prácticos para vivir en el tapón y ser feliz. 1. Antes de salir de su casa o lugar de trabajo, escoja cuidadosamente su tapón preferido (recomiendo, para la clase media, cualquier tramo de la Tiradentes, y para los demás dominicanos, Ovando con Máximo Gómez); 2. Llévese una novela breve para que se entretenga (“La Divina Comedia” o “La montaña mágica”, por ejemplo); 3. Al llegar al tapón, póngase de acuerdo con la comunidad que vive allí, para ver quién se encarga de pagar la luz (si hay luz), el agua (si hay agua), la guardería (si hay niños), las emergencias (si le dan paso a la ambulancia) y el sueldo del policía de tránsito (si hay policía); 4. No debe faltar un juez civil y un cura por si, al cabo de cualquier noviazgo que allí se inicie, hay boda; 5. Tómese también la precaución de tener a mano un buen obstetra, para cuando a los nueve meses nazca el bebé; 6. Si ve pasar constantemente un 747, no haga caso: se trata de una inútil inspección aérea para tomar medidas, a cargo de los máximos funcionarios del Ayuntamiento, Tránsito Terrestre, Amet*, Policía Nacional, OTTT** y demás inútiles yerbas; 7. Si es atacado por algún impulso terrorista contra ese avión, pida urgentemente un psiquiatra, y 8. Si acaso pierde definitivamente la paciencia, simplemente usted es un caso perdido, es un humano ordinario, incapaz de gozar lo mejor que nos brinda la Primada de América: Un tapón del carajo. (Minuto dictado desde el tapón que más amo, el de la 27 con Lincoln)
*Intrant
** Digesett
Fecha de publicación: 27-10-00