Por Prisma
Detrás de la declaración que identifica a República Dominicana como la principal “amenaza” externa para Haití hay un planteamiento más amplio que la frase que ha ocupado titulares: el creciente desequilibrio de capacidades entre los dos Estados que comparten la isla.
Ese elemento apareció en el foro nacional “¿Qué ejército para Haití?”, celebrado del 21 al 23 de agosto en Puerto Príncipe y convocado por el Ministerio de Defensa haitiano para discutir las misiones, capacidades y orientación de unas Fuerzas Armadas que el país intenta consolidar tras su restablecimiento en 2017.
Durante la segunda jornada, dedicada a los desafíos de seguridad, el exmilitar y diplomático Pierre Antoine Louis, antiguo miembro del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, tuvo a su cargo una ponencia sobre “las amenazas externas a la soberanía del Estado”.
Louis afirmó: “Después de la República Dominicana, la principal amenaza para Haití proviene de los Estados Unidos de América”, según reportó el periódico haitiano Le Nouvelliste.
La “amenaza”
Los planteamientos que Louis expuso ante el foro están contenidos en un análisis que realizó en febrero de este año sobre las relaciones entre Haití y República Dominicana. En este sostuvo el equilibrio geopolítico entre ambos países se ha transformado profundamente.
Su argumento parte de que mientras República Dominicana ha ampliado durante las últimas décadas sus capacidades económicas, institucionales y militares, Haití atraviesa una prolongada crisis política y de seguridad que ha reducido la capacidad del Estado para controlar su territorio y ejercer plenamente sus funciones.
Desde la perspectiva planteada por Louis la “amenaza” no debe entenderse necesariamente como una advertencia sobre una eventual confrontación militar entre los dos países. Su razonamiento apunta principalmente a la vulnerabilidad que, a su juicio, representa para Haití la creciente asimetría existente con República Dominicana.
En sus análisis anteriores, Louis ha relacionado ese desequilibrio con episodios concretos de la relación bilateral, entre ellos la disputa por la construcción del canal sobre el río Masacre/Dajabón, el reforzamiento militar de la frontera y las tensiones derivadas de la política migratoria dominicana.