Por Prisma
En el marco de las celebraciones por el centenario del Radio Club Dominicano, fundado el 12 de junio de 1926, fue inaugurado el Museo del Radioaficionado Teo Veras López, un espacio dedicado a preservar la memoria del icónico locutor, empresario radial y radioaficionado dominicano.
La cinta inaugural fue cortada por Betsabé Estepan, viuda de Teo Veras, en un acto cargado de simbolismo para la radio nacional y para la comunidad de radioaficionados del país.
El museo reúne fotografías, micrófonos históricos, receptores antiguos, transmisores y equipos vintage que permiten recorrer la evolución de las comunicaciones en República Dominicana. Cada pieza exhibida cuenta con un código de barras que ofrece sus especificaciones técnicas, integrando tradición y modernidad en la propuesta museográfica.

La apertura del espacio coincide con los 100 años del Radio Club Dominicano, institución fundada por el Dr. Carlos Regús (HI8CR) y otros pioneros de la radioafición nacional. A lo largo de su historia, sus miembros han desempeñado un papel clave en situaciones de emergencia, como huracanes, inundaciones y fallos en las redes convencionales, sirviendo de apoyo voluntario para organismos como el COE, la Defensa Civil y otras instituciones.
Más que un homenaje personal, el Museo Teo Veras López reivindica el valor patrimonial de la radioafición como parte de la identidad cultural dominicana, en un momento en que las plataformas digitales han transformado profundamente los medios tradicionales.
Teo Veras López es considerado una figura esencial en la modernización de la radio dominicana. Fue socio fundador y director de La 91 FM, una de las primeras emisoras en frecuencia modulada con formato adulto contemporáneo y cobertura nacional mediante repetidoras y satélite. También impulsó espacios matutinos en FM, introdujo innovaciones técnicas en la reproducción digital de audio y participó en la creación de emisoras emblemáticas como Clásica Radio, Raíces Radio y Cadena de Noticias.
El nuevo museo invita a radioaficionados, estudiantes, historiadores y público general a acercarse a una etapa en la que las ondas de radio fueron sinónimo de conexión humana, innovación y resiliencia.