Por Yulen Jorge
Tras casi dos décadas en el Congreso Nacional, el diputado Tobías Crespo afianza su proyecto hacia la Alcaldía del Distrito Nacional mientras plantea duras críticas al manejo del tránsito, el drenaje pluvial y los residuos sólidos en la capital.
En esta entrevista, denuncia la falta de aplicación de la Ley 63-17, cuestiona lo que define como el uso político de la regulación del transporte en motocicletas, critica la proliferación de paradas ilegales y asegura que el Departamento de Tránsito y Movilidad del Ayuntamiento del Distrito Nacional carece de la operatividad que requiere la ciudad. También sostiene que las deficiencias en el drenaje pluvial y el manejo de los residuos sólidos no responden a la falta de recursos, sino a fallas en la administración y ejecución, pese a la existencia de instrumentos como el fideicomiso DO Sostenible.
Con una agenda centrada en la movilidad, los servicios urbanos y la modernización municipal, Crespo expone su visión para una capital que, a su juicio, necesita menos improvisación y mayor capacidad de gestión.
PRISMA. Después de cuatro períodos como diputado y casi dos décadas de trabajo legislativo, ¿qué lo motiva a dar el salto hacia la Alcaldía del Distrito Nacional?

Tobías Crespo. Entiendo que llega un momento en que uno debe asumir nuevos desafíos. Esta decisión no surge únicamente de una aspiración personal. Durante los últimos meses hemos recibido el respaldo y el estímulo de juntas de vecinos, líderes comunitarios, comerciantes, profesionales, empresarios, amas de casa y sectores del transporte que consideran que podemos aportar desde la gestión municipal.
Desde octubre del año pasado hemos recorrido más de 80 sectores del Distrito Nacional y en todos encontramos preocupaciones similares: problemas de tránsito, estacionamiento, aceras deterioradas, drenaje pluvial insuficiente, vertederos improvisados y deficiencias en los servicios municipales. Esa realidad nos ha convencido de que la alcaldía es el espacio desde donde podemos generar transformaciones más directas en la calidad de vida de la gente.
Por eso, cuando la Fuerza del Pueblo abra oficialmente el proceso interno en 2027, estaremos formalizando nuestra aspiración. Nuestra visión es construir una alcaldía moderna, innovadora, cercana al territorio y con rostro humano, capaz de responder a los desafíos de una ciudad que demanda soluciones más eficientes y una gestión más próxima a los ciudadanos.
Nuestra visión es construir una alcaldía moderna, innovadora, cercana al territorio y con rostro humano, capaz de responder a los desafíos de una ciudad que demanda soluciones más eficientes y una gestión más próxima a los ciudadanos.
PRISMA. Usted ha planteado que el tema de las motocicletas debe abordarse con responsabilidad y desde una visión integral. ¿Cómo define el problema y cuál considera que debe ser el enfoque correcto para enfrentarlo?

Tobías Crespo. Primero hay que entender que estamos ante el fenómeno de la motocicleta, no solamente ante el motorista. Es un problema complejo y de múltiples dimensiones. Ante la falta de oportunidades y empleo, muchas personas han encontrado en la motocicleta una forma de ganarse la vida. Por eso estamos ante una realidad socioeconómica que no puede abordarse únicamente desde la perspectiva del tránsito o la fiscalización.
La motocicleta cumple distintas funciones: transporte de pasajeros, servicios de entrega, mensajería y uso personal. Por eso cualquier política pública debe reconocer esas diferencias y partir de una visión integral que tome en cuenta tanto la movilidad como la realidad económica de miles de familias.
PRISMA. ¿Considera que el Estado ha incumplido su responsabilidad de regular adecuadamente el sector de las motocicletas?
Tobías Crespo. Sí. Ha faltado voluntad política para aplicar correctamente la Ley 63-17. La legislación establece mecanismos claros para regular las motocicletas y dedica varios artículos a definir cómo debe organizarse este sector. Sin embargo, el problema se ha reducido a medidas aisladas cuando en realidad requiere una regulación integral.
No se trata únicamente del uso del casco. Hay que clasificar las distintas modalidades de motocicletas, ordenar las operaciones de transporte, fiscalizar adecuadamente y aplicar las disposiciones que ya contempla la ley. El Estado cuenta incluso con estructuras especializadas para hacerlo, pero no se han utilizado con la eficacia necesaria.
PRISMA. Ha sido crítico de algunos programas oficiales y de la creación de nuevas paradas de motocicletas. ¿Qué cuestiona específicamente de esas iniciativas?
Tobías Crespo. Mi crítica es que el Gobierno ha utilizado la Ley 63-17 más para fines políticos que para resolver el problema de fondo. Se han permitido paradas ilegales e incluso estructuras paralelas que terminan generando conflictos en lugar de ordenar el sector.
¿Qué establece la Ley 63-17? Que el Estado, a través del Intrant y del Departamento de Motocicletas, tiene la responsabilidad de regular este sector. Para eso fue creada esa estructura, no para la politiquería barata y absurda que, según denuncio, se está realizando mediante la utilización de extranjeros y la instalación de paradas paralelas, incluso en corredores que el propio Gobierno está colectivizando.
Los artículos 75, 76, 77, 78 y 79 de la Ley 63-17 establecen claramente cómo debe hacerse esa regulación. Sin embargo, en lugar de aplicar la ley, se han creado mecanismos que terminan fragmentando el sistema y fomentando un subnegocio alrededor del transporte en motocicletas.
PRISMA. Según su interpretación, ¿cuáles son las principales disposiciones de la Ley 63-17 que hoy no se están aplicando o se están aplicando de manera incorrecta?
Tobías Crespo. El gobierno tiene el tema de los cascos para el pasajero y el conductor, el problema de los niños menores de ocho años montados en motocicleta y el requisito de que los motoristas tengan licencia. Pero no una licencia otorgada con la irresponsabilidad con que este gobierno inició en 2020 un plan de regulación de motocicletas, sin examen teórico, sin prueba práctica, sin depuración, sin tipificación sanguínea y sin examen médico.
Además, muchas motocicletas llegaron por piezas y son utilizadas para el sicariato, los atracos y otras actividades delictivas.
PRISMA. El Ayuntamiento del Distrito Nacional cuenta con competencias específicas en materia de tránsito y movilidad. Si llega a la alcaldía, ¿qué cambios impulsaría en esa área?
Tobías Crespo. En caso de ser electo alcalde, aplicaremos todo lo que dice la Ley 63-17 con respecto a la municipalidad. Vamos a hacer respetar una ley que ninguna alcaldía ha hecho cumplir plenamente.
De los 360 artículos que tiene la legislación, 75 están relacionados con las competencias del Intrant y de los ayuntamientos dentro de sus respectivas jurisdicciones. Actualmente, el Departamento de Tránsito y Movilidad de la Alcaldía del Distrito Nacional no es funcional ni operativo.
Nosotros pondremos en ejecución todas las directrices y disposiciones que establece la ley, en coordinación con las dependencias responsables de regular el sector.
PRISMA. Si tuviera que establecer prioridades desde el primer día de gestión, ¿cuáles serían las tres medidas inmediatas para mejorar el tránsito en la ciudad?
Tobías Crespo. La primera sería regular y organizar las paradas de motocicletas. Este problema hay que enfrentarlo desde su causa raíz. Las estadísticas indican que las motocicletas representan uno de los principales problemas de movilidad, por lo que hay que tomar decisiones. No es difícil poner a operar el Departamento de Movilidad y Tránsito.
La segunda medida sería señalizar todas las vías del Distrito Nacional, tanto de forma horizontal como vertical.
La tercera sería sincronizar todos los semáforos inteligentes para retirar a los agentes de la Digesett de las intersecciones y permitir una circulación más eficiente.
PRISMA. Las inundaciones urbanas se han convertido en una de las principales preocupaciones de los residentes. ¿Cuál es su diagnóstico y qué propone para enfrentar este problema?

Tobías Crespo. De acuerdo con encuestas realizadas por la Fuerza del Pueblo, el drenaje pluvial ha pasado a ser la principal preocupación en el Gran Santo Domingo, incluso por encima de la seguridad ciudadana y del costo de la vida.
Hay que coordinar con el Gobierno central las grandes soluciones, pero para el Distrito Nacional ya tenemos identificado un plan maestro para intervenir 38 puntos críticos donde se producen problemas de drenaje pluvial. Además, existen 17 tramos que se inundan regularmente.
También es fundamental dar mantenimiento a los imbornales y drenajes, así como supervisar las brigadas para garantizar un trabajo eficiente. Es un tema de voluntad política.
Contamos con el fideicomiso DO Sostenible para la gestión integral de residuos sólidos, mediante el cual las empresas pagan un impuesto. Sin embargo, pese a los recursos disponibles, el problema persiste.
PRISMA. La recogida y disposición de residuos sólidos sigue siendo uno de los principales desafíos de la ciudad. ¿Cómo plantea abordar este tema desde la alcaldía?
Tobías Crespo. Tenemos una propuesta de un distrito de innovación, de una ciudad moderna, inteligente y sostenible, las llamadas “Smart Cities”. No es que no hablaremos de basura; hablaremos de desechos sólidos y de residuos sólidos, porque esto no es solamente un problema, también es un negocio que debe gestionarse correctamente.
Contamos con el fideicomiso DO Sostenible para la gestión integral de residuos sólidos, mediante el cual las empresas pagan un impuesto. Sin embargo, pese a los recursos disponibles, el problema persiste.
DO Sostenible ha generado 8,900 millones de pesos en cuatro años y seguimos teniendo vertederos improvisados y problemas de basura. Eso demuestra que no es un problema de dinero, sino de gestión, ineptitud e incapacidad.
En este aspecto, lo que hace falta es que la administración de ese fideicomiso comience a operar con indicadores claros y mecanismos de medición de desempeño que permitan evaluar su efectividad.
A lo largo de la entrevista, Crespo insiste en una idea recurrente: muchos de los problemas que afectan al Distrito Nacional no responden únicamente a la falta de recursos, sino a deficiencias de gestión y cumplimiento de la ley. Con ese diagnóstico como punto de partida, plantea una propuesta enfocada en la movilidad, el drenaje pluvial, la organización del espacio urbano y la modernización de los servicios municipales, temas que, a su juicio, definirán el futuro de la capital en los próximos años.