
Por Julio Hazim
Estamos trabajando para demostrar que el sector privado ha jugado un papel de primer orden en la estabilidad económica y política del país y que ha estado a partir de la década de los noventa, muy por encima de los sectores políticos, haciendo los planteamientos que proyectan la permanencia de la estabilidad democrática del país.
Mientras, la clase política ha sido incapaz de resolver los principales problemas que han afectado a la población como la salud, educación, tránsito y transporte, un presupuesto eficiente, una reforma fiscal justa, un sistema electoral eficiente y un sistema de partidos que promueva a candidatos calificados para ocupar cargos electivos.
El mundo va por la tercera generación de derechos, aunque algunos autores plantean la quinta generación de derechos, mientras el país sigue atascado en la primera generación de derechos básicos. Lo que auspicia un sentimiento colectivo de frustración sobre todo entre los empresarios, la gente trabajadora que produce riqueza, que otorga empleos y paga cada día más impuestos; que ve el comportamiento de la clase política y rechaza la práctica de apropiarse y mal gastar el dinero del presupuesto nacional. Esta práctica es una distorsión dentro del sistema democrático que se manifiesta cuando la política no satisface las expectativas de la población, por eso hemos visto cómo empresarios importantes participan en política para propiciar reformas que encaminen a sus países por la senda de la prosperidad.
Es sabido por todos, que cuando los empresarios se han negado a financiar ciertas candidaturas presidenciales, entonces los políticos acuden a sectores mafiosos, narcos y operadores de juegos de azar para conseguir sus propósitos electorales, llegando incluso a entregarles candidaturas al Congreso Nacional.
Esta irresponsabilidad está destruyendo la democracia que con tanto esfuerzo, sangre y sudor ha sido desentendida.
Hay que parar, hay que cerrarle la llave a los delincuentes que están llegando al estado por vía de los políticos.
Actualmente algunos de los puntos que más golpean a todos son:
- Endeudamiento interno y externo
- Tasa de cambio en el punto más alto de la historia
- La energía no da señales de solución a corto plazo
- El problema domínico-haitiano se hace eterno
La incertidumbre es el sentimiento generalizado, ante el colapso de los partidos políticos y la ausencia de liderazgo. Actualmente tenemos una proliferación de aspirantes a cargos electivos sin capacidad para desempeñar cargos públicos.
Los medios de comunicación están buscando audiencia principalmente en programas de entretenimiento y chisme. Por eso, ya no se habla de lo importante para el país.
Pero es imprescindible el apoyo a programas que prioricen el interés del país porque la incertidumbre que sienten muchos empresarios consultados no asegura un futuro sostenible para todos.
Artículo publicado en la edición #005 de Revista 110