
Por Dr. Luis Vergés
Tenemos la sensación de que los días pasan de prisa; es como si quisieran alcanzar el fin de año a contrapeso de nuestra voluntad. Ya podemos ir pensando en la evaluación de nuestras acciones de cara a lo que pasó en el año que finaliza, y los aprendizajes que proyectamos para el año próximo.
Desde este espacio de interacción con ustedes, tenemos la gran oportunidad de hablar sobre algunos temas de salud mental y algunas de las preguntas que intentaré responder son: ¿Qué entendemos por salud mental?, ¿cuáles son las manifestaciones de una persona cuando tiene problemas de salud mental?, ¿cuál es el papel que juega la familia en la detección y atención temprana de los problemas de salud mental?, ¿con
cuáles recursos pueden contar? Y ¿cuáles son los retos de la sociedad ante los problemas de salud mental?
Lo primero es entender que cuando una persona tiene buenos indicadores de salud mental, nos referimos a un modo de funcionar positivo para sí mismo y para los demás; es lograr una orientación optimista hacia la vida junto con el desarrollo de una buena capacidad de adaptación ante la adversidad. Es enfrentar los retos y experiencias con los cuales la vida nos pone a prueba. El concepto de salud mental no deja de lado la importancia de tener recursos internos y la capacidad de aprovechar aquellos que nos
aporta el entorno para afrontar las adversidades y dificultades de la vida.
Para el logro de lo anterior se requiere una armonía entre los diferentes factores biológicos, psicológicos y sociales de los cuales disponemos y aprender a utilizarlos de forma madura. Cuando una persona tiene problemas de salud mental podría manifestar una o varias manifestaciones combinadas de las siguientes señales:
- Desconexión gradual de la realidad
- Aislamiento social sin causa aparente
- Disminución en su calidad de vida en general
- Apatía hacia aquello que antes le proveía placer
- Vivencias personales de falta de voluntad para emprender acciones (abulia)
- Irritabilidad frecuente
- Frialdad e indiferencia afectiva
- Impulsividad (actuar sin medir consecuencias)
- Bajo rendimiento escolar, deportivo o laboral
- Dificultades de conexión con los demás, independientemente de que sean personas cercanas en el hogar
- Comportamiento agresivo
- Deseos de morir
- Sobre reacción ante situaciones del ambiente que no lo amerita
- Marcada disociación o ruptura entre su sistema de valores y las acciones en las cuales incurren
- Conflictos frecuentes con quienes les rodean
- Pensamientos ilógicos que no se corresponden con la realidad que vive la persona
Los familiares juegan un papel determinante ante estas señales, siendo los llamados a ofrecer los primeros cuidados. Algunas de las actitudes que se recomiendan son:
- Liberarnos de los prejuicios tradicionales que nos llevan a ver a las personas con algunas problemáticas de salud mental de forma despectiva.
- En vez de avergonzarnos de tener a un familiar aquejado por un problema de este tipo, nos ayudará ver sus síntomas como señales de una enfermedad que él o ella no escogió.
- Entender que las personas con problemas de salud mental sufren mucho debido a la imposibilidad de detener sus síntomas y la falta de comprensión de estos. Evitar agregar estigma o discriminación, ya que estas actitudes los encierran más en sus problemas.
- Evitar imponer nuestros conceptos de felicidad o forma de vivir nuestras vidas, ya que con esto colocamos una presión que los desborda todavía más. Convencerlos, con mensajes positivos y, acorde a su condición, sobre la necesidad de ayuda profesional y la disponibilidad de acompañarlos durante el tiempo que sea necesario.
- Contribuir a la creación de un clima de respeto y buenas relaciones en el hogar. Un espacio familiar con una baja taza de conflictos contribuirá a la recuperación.
- Aprenda a diferenciar un malestar emocional momentáneo de un trastorno mental; estos últimos se caracterizan por su cronicidad, mayor frecuencia de ocurrencia, duración en intensidad.
- Todos los problemas de salud mental mejoran sus pronósticos cuando la respuesta desde el hogar es positiva, y empeoran cuando es negativa.
- Evite insultar o maltratarlos.
- En caso de sentirse avergonzado por tener un familiar afectado por problemas de salud mental, transforme esa energía negativa en una fuente de energía positiva que le conmine a ser útil y solidario en favor de la causa de paciente enfermo.
- Únanse todos los miembros del hogar para formar una sola causa en favor de la recuperación del familiar afectado. Bajen los niveles de estrés, distribúyanse las tareas e inviertan más tiempo en favor de la recuperación del ser querido.
Además de los recursos familiares, contamos con apoyo de las instituciones del Estado y la Sociedad Civil. Es importante que tengan a manos teléfonos, direcciones y opciones de profesionales y organizaciones que puedan ofrecer algún tipo de ayuda que podamos aprovechar.
Sobre el autor
Luis Vergés es uno de los principales especialistas de salud mental del país, doctor en psicología y ciencias de la salud, con máster en Terapia Familiar y director del Centro Psicológico Bienestar Familiar Vergés Guzmán; asimismo, fue director de la maestría en psicología de la Universidad Católica Santo Domingo, UCSD. El doctor Vergés ha sido partícipe de la creación de varias experiencias comunitarias en salud mental, entre ellas el Centro de Intervención Conductual para hombres de la Procuraduría General de la República, donde fue director desde 2005 hasta 2025.
El doctor Vergés también es autor de varias obras publicadas, entre ellas: “Desafiando las barreras mentales del éxito y la felicidad”, “Conceptos y habilidades básicas en terapia familiar”, “Entrevista psicoterapéutica en la práctica clínica”, “Psicología del éxito en las actividades físicas y el deporte” y “Por un buen trato familiar y de género.