Crónicas de lo Inefable

La tiranía del prejuicio I de II
20/11/2025
3 minutos de lectura
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Por Valeria Ibarra

“Soy un hombre, nada humano me es ajeno”. 

  • Publio Terencio –

¿Estuvo la evolución racional a la par de la emocional?, ¿por qué somos, los humanos, como somos?, ¿por qué nos comportamos como nos comportamos?, ¿por qué, a más de 300 millones de años, según algunas teorías de la evolución, hemos sido capaces de cruzar las fronteras del espacio y alcanzar los avances tecnológicos que tenemos, y no hemos sido capaces de encontrar la fórmula para que prime el respeto individual de
las personas y que se comprenda la diversidad, en todos los renglones que
caracterizan al ser humano para que la tolerancia sea el común denominador de las cualidades que nos definan?

Estas cuestiones personales son, en parte, las que motivan la reflexiones sobre el documental Héroes de la Ilustración, el poder del conocimiento I y la película Código Enigma.

La Ilustración ha sido clasificada como un hito en lo concerniente al
conocimiento humano, una especie de despertar de la razón. En esta época, fenómenos de la naturaleza y de la existencia empiezan a tener un sentido lógico, apartir de los descubrimientos que harían observadores con formación académica a los que las respuestas dadas por la Iglesia o los mitos populares para explicar la vida no les convencían. Se trataría, entonces, de los albores de la ciencia como la conocemos actualmente.

Los documentales resaltan las figuras de Isaac Newton, con la invención de la teoría de la gravedad; Denis Diderot, con la impresión de la primera enciclopedia con la cual democratizó el conocimiento monopolizado hasta ese entonces por la Iglesia; el marqués de Pombal (Sebastián José de Carvalho e Mello), con su reestructuración económica y social en Portugal y Erasmus Darwin, quien sentaría las bases para la teoría de la evolución de su nieto Charles Darwin, retando a los preceptos de la biblia que sostenía que todo lo creado había sido obra de Dios.

Entre los principales acontecimientos de la Ilustración en el siglo XVII y el año de la filmación de la película El código Enigma, hay alrededor de tres siglos de diferencia. El filme dirigido por Morten Tyldum de la productora Black Bear Pictures, está basado en una historia real, en la biografía que escribió Andrew Hodges sobre el matemático y criptólogo inglés Alan Turing, pionero de la computación. Enigma, protagonizada por Benedict Cumberbatch, es el nombre del código que utilizaban los alemanes nazis
durante la segunda guerra mundial. Alan Turing diseñó y construyó una máquina quelogró el descifrado, sin lo cual los aliados – Gran Bretaña, la Unión Soviética y Estados Unidos- no hubieran obtenido la victoria. La trama de la película no es lineal, empieza con un interrogatorio al científico en una comisaría, sus respuestas serán la narración de la lucha enardecida que tuvo que librar para obtener un puesto en el equipo de matemáticos, ajedrecistas y lingüistas del servicio secreto del Reino Unido, primero, y
lograr el plazo suficiente para demostrar el funcionamiento de la máquina, después.

Amén de los entresijos políticos y diplomáticos de la guerra ventilados en la
trama, había una condición humana que pendía sobre Turing, como la amenaza de una daga sobre su cuello: era homosexual. Mantener relaciones sexuales entre personas del mismo sexo era un delito en la Inglaterra y Gales de la época. La citación del interrogatorio, donde empieza la película, es también el escenario donde termina, cuando al comisario le entregan un periódico que tenía en portada el veredicto de su interrogatorio.

La máquina de Turing contribuyó a finalizar la segunda guerra mundial, reducir el conflicto bélico dos años, aproximadamente, por lo que se calcula que se evitó la muerte de alrededor de 14 millones de vidas. El artefacto se considera el germen de las computadoras, uno de otros tantos descubrimientos y aportes de los que se sirve el mundo moderno.

El precursor de la informática moderna y uno de los padres de la ciencia de la computación, fue procesado por homosexualidad en 1952. Prefirió someterse (castración química) a un tratamiento hormonal “para contrarrestar su condición”, a la cárcel; alternativa del veredicto, pero murió dos años después. Unos alegan suicidio; otros, envenenamiento accidental.

Sobre la autora

Valeria Ibarra

Sobre la autora Valeria Ibarra es periodista con más de 20 años en funciones de edición editorial.

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