Prisma
El más reciente Informe Anual de Seguimiento y Monitoreo de la Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad (IDEC) revela una preocupante desaceleración en la expansión de la infraestructura escolar en la República Dominicana. Durante el año 2024, el sistema educativo sumó apenas 1,115 aulas nuevas, lo que representa solo el 39% de la capacidad de respuesta que el Estado mostró hace diez años.
Una brecha que no se cierra
El documento destaca que, si bien el Gobierno ha realizado esfuerzos significativos en el mantenimiento y remozamiento de planteles existentes, la creación de nuevos espacios físicos no sigue el ritmo del crecimiento poblacional ni de las metas de cobertura. Entre 2013 y 2016, el país lograba integrar un promedio anual de 2,829 aulas; hoy, esa cifra ha caído a menos de la mitad, dejando al sistema en una posición vulnerable frente a la demanda de cupos.
Esta ralentización impacta directamente en tres áreas neurálgicas:
- Educación Inicial: El déficit de aulas es el principal obstáculo para cumplir la meta de integrar a niños de 3 a 5 años.
- Jornada Escolar Extendida: Sin nuevos planteles, cientos de centros educativos no pueden transitar hacia este modelo, perpetuando la doble tanda.
- Hacinamiento urbano: En zonas de alta densidad como Santo Domingo y Santiago, la falta de infraestructura mantiene promedios de alumnos por aula que superan los estándares pedagógicos recomendados.
Nudos legales y soluciones temporales
El informe de la IDEC identifica que parte de este estancamiento se debe a los “nudos legales” heredados del Plan Nacional de Edificaciones Escolares. Muchos proyectos permanecen paralizados debido a que sus presupuestos excedieron los límites permitidos por la Ley de Compras y Contrataciones, lo que ha bloqueado la finalización de cientos de escuelas a medio construir.
Como medida paliativa, el Ministerio de Educación ha tenido que recurrir al alquiler de locales privados y la instalación de aulas móviles. No obstante, el informe advierte que estas soluciones son costosas y no sustituyen la necesidad de una red de infraestructura propia, digna y planificada.
El reto del 2028
Con miras a las metas presidenciales fijadas para el año 2028, el informe sugiere que el ritmo actual de construcción es insuficiente. Para garantizar que los jóvenes dominicanos completen una educación de calidad, el Estado necesita recuperar el dinamismo en la ejecución de bienes de capital y agilizar los procesos administrativos que mantienen las grúas detenidas en los solares escolares.
La conclusión de los expertos es clara: sin una aceleración contundente en la construcción de aulas, el derecho a una educación inclusiva y de calidad seguirá condicionado a la disponibilidad de un espacio físico que hoy se construye a cuentagotas.
Fuente: Informe Anual de Seguimiento y Monitoreo 2024 – Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad (IDEC).