No saber identificar lo que se siente no es frialdad, ni indiferencia, ni falta de amor. Puede ser alexitimia: una condición neuropsicológica caracterizada por la dificultad para reconocer y expresar emociones. Aunque se estima que alrededor del 10 % de la población mundial presenta esta condición, sigue siendo escasamente discutida, especialmente en República Dominicana.
En una exploración realizada en una población de hombres con conductas violentas en el Centro de Intervención Conductual para Hombres de la Procuraduría General de la República, el doctor Luis Vergés encontró que el 40 % presentaba indicadores de alexitimia.
En este diálogo con el doctor Vergés se aborda qué es la alexitimia, cómo se entrelaza con factores culturales y qué implicaciones tiene para la salud emocional del país.
PRISMA: ¿Cómo podemos explicar la alexitimia? ¿Es una enfermedad, un rasgo de personalidad o un síntoma de algo más?
Luis Vergés: La alexitimia fue definida por Peter E. Sifneos, quien introdujo el concepto en el año 1972, como la ausencia de palabras para identificar los sentimientos. Originalmente, se creía que era un rasgo de personalidad; ahora, en cambio, se trata como una condición de salud mental que tiene varios síntomas, entre ellos: dificultades para describir sus propios sentimientos y el de los demás, dificultades para distinguir sus manifestaciones corporales de las emocionales, pobreza de fantasía, estilo orientado hacia lo externo (concreto, utilitario, literal) y estilo orientado a la acción.
PRISMA: ¿Por qué casi no se habla de ella?
L. V.: Se habla poco de ella por varias razones, siendo una de ellas que todavía los manuales oficiales de psiquiatría no la han reconocido a unanimidad como una enfermedad, a pesar de que ha sido propuesta para esos fines y presentado evidencias de que reúne los suficientes criterios para validarla como tal.
También influye el hecho de que hubo muchas contradicciones entre los expertos en relación con nombrarla como trastorno mental o como un rasgo de personalidad. Varios estudiosos pensaron que se trataba más de un problema emocional que mediaba entre otros trastornos y que solo tenía sentido en relación con ellos.
Es importante mencionar que las personas con alexitimia no siempre suelen manifestar sus síntomas de forma tan alarmante como para preocupar a quienes les rodean. Muchas veces estos síntomas se solapan con otras manifestaciones de salud mental como la ansiedad, depresión, aislamiento social, entre otros.
PRISMA: ¿Cuáles comportamientos tiene una persona que no sepa identificar ni expresar lo que siente?
L. V.: Cuando una persona padece de alexitimia, manifiesta una tendencia a alejarse de las demás personas. Este fenómeno es reconocido con el nombre de estilo de apego distante. También suelen manifestar rechazo a la intimidad y dificultades para recibir apoyo de parte de los demás.

PRISMA: A menudo se confunde a una persona alexitímica con alguien “frío” o sin sentimientos. ¿Cuál es la diferencia real entre no tener emociones y no poder identificarlas?
L. V.: No son fríos o sin sentimientos por elección, sino que estas son manifestaciones dentro de un conjunto de síntomas de una condición que ellos no eligieron. Nadie elige enfermarse. Todos los seres humanos tenemos emociones, incluyendo los alexitímicos, solo que ellos difieren de la población general en que no las identifican en ellos mismos ni los demás.
PRISMA: ¿Se nace con alexitimia o se desarrolla a lo largo de la vida?
L. V.: Hay varias teorías que tratan de explicar el trastorno. Una de ellas es la posible disfunción en un área neurológica del circuito frontoestrial que podría estar impidiendo que algunas emociones sean reconocidas menos que otras. Otros investigadores enfatizan más los daños recibidos como resultado de relaciones familiares donde recibieron violencia cuando niños. Estos hallazgos refuerzan la asociación entre alexitimia y eventos traumáticos en la niñez. Otros factores familiares son la educación centrada en la sobreprotección o, su extremo, un estilo educativo negligente.
PRISMA: ¿Cómo se diagnostica la alexitimia en la práctica clínica?
L. V.: Se toman en cuenta, además de los síntomas mencionados asociados a la dificultad de reconocer emociones propias y en los demás, el pensamiento centrado en cosas concretas y pensamiento carente de fantasía; se aborda la frecuencia, la duración y la intensidad de cómo se manifiestan estos síntomas, así como las limitaciones personales y el impacto negativo que tiene en su relación con los demás.
PRISMA: ¿Tiene tratamiento? ¿Qué tan reversible puede ser?
L. V.: El tratamiento de la alexitimia en la actualidad combina, de manera predominante, evaluaciones neurológicas y recursos psicológicos, como la terapia cognitiva conductual, una herramienta que permite entrenar la habilidad de darse cuenta de lo que piensan cuando sienten o de lo que sienten cuando piensan de determinada manera.
Esta terapia advierte sobre el desarrollo de pensamientos erróneos que influyen de forma tanto directa como indirecta en que los síntomas se mantengan. Una de las herramientas es la de entrenarlos a que se expongan de forma lenta o gradual a situaciones temidas emocionalmente para que vean que sus peores predicciones no se cumplen.

PRISMA: ¿Existen rasgos culturales en la sociedad dominicana que favorezcan o invisibilicen la alexitimia?
L. V.: Todavía no se ha hecho un estudio a gran escala que permita llegar a la conclusión de que la alexitimia sea favorecida en el país por patrones culturales. Más bien sería lo contrario, ya que nuestras raíces latinas y estilo de vida caribeño promueven mucho el contacto cercano y afectivo entre las personas.
El único rasgo cultural negativo que podría estar asociado a la alexitimia es el maltrato infantil, ya que un alto porcentaje de hogares promueve estilos educativos centrados en el castigo físico, y este factor se ha visto correlacionado con la alexitimia en algunos estudios internacionales; pero, aun así, es una hipótesis especulativa no confirmada por la evidencia en nuestra nación.
PRISMA: En una cultura donde “ser fuerte” o “no llorar” suele valorarse, ¿cómo influye eso en la salud emocional?
L. V.: La aplicación de la regla que convoca desde la niñez a ser fuertes y no llorar es un mandato de la cultura machista que sobrevive al tiempo y sin duda se asocia al pobre manejo emocional, sobre todo, la población masculina. El llanto es una respuesta no tan solo a emociones como la tristeza, el enojo y el miedo, sino también una forma de comunicar la necesidad de apoyo y compasión. Cuando este mensaje se distorsiona, quienes lloran, sobre todo los niños, al reprimir el llanto caen en una situación de vulnerabilidad debido a que usualmente no tienen otras formas de comunicar lo que sienten o necesitan.
PRISMA: ¿Ha observado la prevalencia entre zonas urbanas y rurales, o entre generaciones?
L. V.: Las diferencias son más en el plano educativo, en la medida en que los mitos sobre el rol de conductas de búsqueda de compasión, como el llanto, suelen asociarse con muestras de debilidad en la población masculina.
En relación con la alexitimia, tanto la zona rural como la urbana ofrecen diferentes recursos a la vez que desafíos. La cercanía afectiva, tanto en el clan familiar como entre los iguales, suele beneficiar las relaciones, construyendo una base afectiva que contenga la alexitimia. En la zona rural, este factor es de protección. En cambio, los estilos educativos centrados en el castigo como forma normal de corrección podrían neutralizar los buenos efectos que están asociados a la cercanía ya descrita.
Durante muchos años la alexitimia no había sido identificada, hasta que Syfneos propuso el término en el año 1972. Se estima que las generaciones más recientes presentan más indicadores de alexitimia, solo que faltan evidencias para confirmar esta hipótesis debido al poco tiempo que tiene el trastorno de haber sido identificado.
PRISMA: En sus investigaciones, ¿cuál es la prevalencia según el sexo?
L. V.: La alexitimia es predominantemente una condición masculina, llegando a registrarse en algunas investigaciones una brecha de nueve casos por cada diez encontrados, sobre todo en poblaciones de adultos. Cuando se habla de la adolescencia, la brecha disminuye.
Ante la ausencia de alguna evidencia neurológica que explique estos hallazgos de forma diferencial en relación con las mujeres, parecería que las expectativas sociales y culturales en relación con los hombres son factores para explorar.
PRISMA: ¿Qué ejercicio o primer paso le recomendaría a alguien que siente que está “desconectado” de sus emociones?
L. V.: El primer paso debe ser consultar un psicólogo para hacerse una evaluación, ya que el reconocimiento a tiempo de un posible diagnostico permitirá un nivel de intervención temprana. Uno de los recursos que se utilizan para la evaluación, además de una entrevista clínica, es la aplicación de un instrumento conocido como el Lac Tas 20.
PRISMA: ¿Cuáles son las estadísticas mundiales? ¿Tenemos estadísticas en el país?
Los hallazgos más consistentes, de la Sociedad Española de Neurología, plantean que alrededor del 10% de la población mundial padece de esta condición, siendo más predominante en los hombres.
En República Dominicana no hay estudios a gran escala que sean comparativos con la media mundial. En 2022, en una investigación de tesis doctoral en el país, encontré que un 40 de la población masculina estudiada presentó esta condición. El estudio se realizó en el Centro de Intervención Conductual para Hombres de la Procuraduría General de la República.
PRISMA: ¿Qué rol pueden jugar los medios de comunicación para reducir el desconocimiento sobre este tema?
L. V.: Podrían hacer más visible el tema, proponiendo así la importancia de la apertura emocional y el reconocimiento de aquellos factores que deterioran el clima de expresión y reconocimiento de los sentimientos entre las personas.
Es importante que los medios de comunicación destaquen que la alexitimia es un factor que ha sido relacionado con la depresión, ansiedad, recibir violencia y otras condiciones que tienen repercusiones serias a nivel social.
PRISMA: Si tuviera que resumir en una frase por qué la alexitimia debe importarle al país, ¿cuál sería?
L. V.: Todo lo que nos hace sufrir importa y ser indiferente ante el sufrimiento nos derrota como personas. La alexitimia es un padecimiento que hace sufrir a quien lo tiene y a quienes están cerca de ellos.