Por Yulendys Jorge
En un contexto marcado por el cambio climático, el crecimiento urbano acelerado, la expansión agrícola y los debates sobre minería, la seguridad hídrica se ha convertido en uno de los temas más estratégicos para el futuro del agua en República Dominicana.
Con un enfoque en el desarrollo sostenible, el Plan Hidrológico Nacional (PHN) 2025 – 2045 revela una realidad de contrastes: si bien a nivel global la presión hídrica del país se sitúa en un 42% —lo que otorga una disponibilidad óptima para nuevos usos—, la radiografía interna por zonas y provincias evidencia desequilibrios territoriales
Para profundizar en cómo el Estado maneja estas tensiones en provincias vulnerables como San Juan —donde coinciden la agricultura y proyectos mineros—, el camino hacia una Ley de Aguas moderna y la estrategia para optimizar el riego agrícola —que hoy absorbe el 60% de la disponibilidad del recurso —, conversamos con el ingeniero Olmedo Caba, director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), sobre los desafíos de administrar un recurso cada vez más estratégico para la estabilidad económica, territorial y ambiental del país.
PRISMA. El debate sobre el agua ha cobrado una dimensión nacional en medio de discusiones sobre minería, agricultura, cambio climático y crecimiento urbano. Desde la perspectiva del INDRHI, ¿cuál es hoy el verdadero estado de la seguridad hídrica del país?

Olmedo Caba. Efectivamente, el tema del agua ha tenido una alta importancia para esta gestión de gobierno, lo cual se fundamenta en la creación del Gabinete del Agua, en la firma del Pacto por el Agua 2021 – 2036, en las inversiones en infraestructuras hidráulicas que incluyen no solo la construcción de presas y lagunas de almacenamiento, sino la adecuación de cañadas y drenajes que atraviesan zonas urbanizadas; la construcción de obras de defensa de comunidades localizadas próximo a ríos y arroyos, y la educación a los usuarios en cuanto al uso, manejo, protección y aprovechamiento de este importante recurso.
Estas inversiones y cambio de visión en la gestión del agua siguen apuntando a una seguridad hídrica más sólida, en la que se evidencian tanto soluciones estructurales como no estructurales. Esto se comprueba claramente en la cantidad de agua almacenada y en la gestión operativa de la misma por parte del INDRHI y de entidades como el Comité de Operación de Presas y Embalses (COPRE).
Esta es la relación de la cantidad de agua disponible por región hidrográfica:

PRISMA. En provincias como San Juan, donde coinciden agricultura, estrés hídrico y proyectos mineros, ha surgido preocupación sobre la capacidad real de las cuencas para sostener múltiples demandas de agua. ¿Qué estudios tiene el INDRHI sobre esa presión hídrica?
Olmedo Caba. El desafío siempre ha sido garantizar la sostenibilidad de un recurso que es fundamental para el desarrollo. Combinar el desarrollo y prosperidad de la gente de manera sostenible es la visión de todo Estado. El INDRHI procura mirar y acompañar el desarrollo del país identificando las demandas actuales y potenciales y proyectando las acciones necesarias para poder garantizar su alcance.
La población dominicana tiene preocupaciones sobre la capacidad de satisfacer las demandas de agua en varias zonas del país. Tenemos el Plan Hidrológico Nacional 2025 – 2045, el estudio más completo desarrollado en el país sobre la situación de nuestros recursos hídricos.
En ese estudio se muestra que la presión hídrica nacional alcanza un 42%, lo que nos coloca con una disponibilidad óptima para nuevos usos; sin embargo, apuntamos hacia la eficiencia en el sector riego y a la reducción de pérdidas y desperdicio en el consumo humano.
En el horizonte 2025 – 2045 las cifras de disponibilidad no generan alarmas y al proyectarlo con modelos de cambio climático la preocupación es la variación de las intensidades de precipitación en algunas zonas y su localización.
PRISMA. Sectores sociales y ambientales cuestionan si el país tiene suficiente institucionalidad para fiscalizar adecuadamente proyectos extractivos de gran escala. ¿Está preparado el sistema hídrico dominicano para enfrentar conflictos por uso del agua?
Olmedo Caba. La legislación actual vigente en el tema del agua tiene algunas limitaciones, pero no deja fuera la capacidad del Estado de enfrentar cualquier situación que se presente para la resolución de los conflictos por uso, manejo, aprovechamiento y protección del agua.
Aspiramos a una legislación moderna que nos permita incorporar novedosos instrumentos de gestión y acceder a recursos económicos que impulsen más desarrollo del sector; en lo que esto ocurre se implementan acciones concretas.
Hemos trabajado en la creación de la Juntas de Regantes, que han minimizado los conflictos por el uso del agua entre los usuarios de riego, que son al momento los de mayor uso; actualmente un 60% de la disponibilidad de agua.

PRISMA. La presa de Montegrande ha sido presentada como una obra estratégica para transformar el sur y garantizar agua para agricultura, consumo y control de inundaciones. En un contexto de creciente tensión sobre recursos hídricos, ¿qué papel jugará realmente esta infraestructura en la seguridad hídrica nacional?
Olmedo Caba. En la actualidad, pese a todas las lluvias que hemos tenido en los últimos años, la parte baja de la cuenca del río Yaque del Sur no ha tenido inundaciones provocada por este río. La agricultura, de manera permanente, ha tenido los caudales que ha necesitado y el Acueducto Regional del Suroeste (ASURO) ha podido disponer de agua no solo en cantidad sino en calidad, por la reducción de la turbidez.
Se comienza a visualizar un cambio en el territorio. Los paisajes alrededor de la presa han cambiado, la calidad de vida de la gente en su entorno también. La producción agropecuaria aguas debajo de la presa sigue creciendo y las pérdidas de cultivos por inundaciones se han reducido. El ecosistema completo está teniendo señales de cambios positivos y los costos por operaciones relacionadas con los servicios de agua (bombeo, mantenimiento, insumos para calidad del agua, etc.) siguen reduciéndose.
La presa Montegrande constituye la obra hidráulica de mayor impacto para la seguridad hídrica en los últimos años para la región Sur del país. Es la obra de regulación de la cuenca Yaque del Sur que más amplía el alcance del agua y la solución a múltiples conflictos y vulnerabilidades en la parte baja de cuenca.

PRISMA. La región sur concentra algunas de las zonas agrícolas más importantes del país, pero también enfrenta sequías recurrentes y presión sobre acuíferos. ¿Cómo proyecta el INDRHI la disponibilidad de agua para las próximas décadas?
Olmedo Caba. Olmedo Caba: Si analizamos el Plan Hidrológico Nacional 2025-2045, la presión sobre la región hidrográfica del Yaque del Sur es del 35%, considerada mediana. Sin embargo, los modelos de cambio climático proyectan un fenómeno particular: un aumento en las precipitaciones locales. Ante una mayor disponibilidad proyectada, la clave absoluta radica en la capacidad de almacenamiento.
En ese sentido, el INDRHI avanza en dos infraestructuras clave para la región:
Presa de Nizaíto. Actualmente se encuentra en fase de contratación de consultoría para sus estudios y diseño definitivo.
Presa de Joca. Ya cuenta con estudios y diseños básicos finalizados. Regulará los ríos Joca, Tocino y Yabonico (cuenca del Artibonito) para quintuplicar la frontera agrícola tecnificada —pasando de 72,000 a 277,000 tareas— y garantizar agua potable a municipios fronterizos como Pedro Santana, Bánica y Sabana Mula.
El INDRHI está enfocado en expandir el riego con base en el uso eficiente del agua concentrando sus acciones en mejorar la conducción y en la automatización de la operación, conjuntamente con programas de medición y cambios de tecnologías de riego.
Uno de los mejores ejemplos en esta zona es el Proyecto de Desarrollo Agrícola Azua II – Pueblo Viejo, con el que se ha revolucionado la gestión del agua para riego en el área de influencia del río Yaque del Sur en la provincia de Azua.
A esto sumamos las obras complementarias de la presa Montegrande, para suministro de agua potable y de riego, generación hidroeléctrica, de cuyas obras ya tenemos listos los diseños y estaremos licitando para construcción próximamente.
Dentro de sus bondades podemos citar que agregará 3.5 metros cúbicos por segundo al sistema de agua potable del acueducto ASURO, duplicando así la capacidad actual de suministro a la población, disminuyendo costos de operación e incrementando la confiabilidad, y beneficiando de manera directa a 450,000 habitantes de las provincias de Barahona, Bahoruco e Independencia.
En cuanto a los sistemas de riego de la misma zona, la obra garantizará agua para la producción en más de 350,000 tareas mediante la construcción de nuevos canales y la rehabilitación del dique Santana. En adición, contempla un sistema de generación hidroeléctrica con capacidad de 13.3 megawatts, lo que se expresará en un suministro de 63.5 gigawatts hora al año, permitiéndonos incrementar el aporte de energía renovable, segura y confiable.

PRISMA. ¿Existe actualmente un mapa nacional de estrés hídrico que permita identificar qué zonas del país tienen mayor riesgo de conflicto por acceso al agua? Si es así, ¿podríamos tener acceso?

Olmedo Caba. Los porcentajes contenidos en este mapa se pueden interpretar de la siguiente manera: imaginemos que cada región hidrográfica tiene 100 galones de agua, el porcentaje que se lee es la cantidad de agua que hoy en día está comprometida para uso, o sea, la cantidad que se está utilizando de esos 100 galones. Por ejemplo, si el Yaque del Sur tiene 100 galones y le restamos 35 nos quedan 65 galones disponibles para nuevos aprovechamientos.

PRISMA. En medio de crecientes tensiones por el uso del agua entre agricultura, minería, consumo humano y turismo, ¿por qué República Dominicana todavía no logra aprobar una Ley de Aguas moderna?
Olmedo Caba. La aprobación de la Ley de Aguas sigue siendo una prioridad para el país. El Congreso ha creado comisiones de estudios al respecto y seguimos agotando la agenda que desde este primer poder del Estado se sigue impulsando. Hay conciencia colectiva sobre la importancia de la disponibilidad de esta legislación, y en ella se ha priorizado siempre que el agua, tal y como lo contempla la Constitución dominicana, es un bien de dominio público y el consumo humano tiene prioridad sobre cualquier otro uso.
PRISMA. En los próximos años, ¿cree que el agua podría convertirse en el principal foco de conflicto económico y territorial en República Dominicana?
El agua seguirá consolidándose como el eje fundamental del desarrollo nacional. Todas las actividades productivas del país tienen un gran porcentaje de impacto en el uso o aprovechamiento del agua. El INDRHI está comprometido con garantizar agua para todos los usos, en cantidad y oportunidad, de manera sostenible.