Prisma
La República Dominicana se convertirá en punto de tránsito para ciudadanos extranjeros de terceros países que sean deportados por el gobierno de los Estados Unidos. Esta medida, calificada como inédita dentro de la política migratoria reciente del país, quedó establecida tras la firma de un memorando de entendimiento bilateral suscrito en el marco de la iniciativa regional “Escudo de las Américas”, según confirmaron fuentes oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX).
Bajo los términos de este acuerdo, el territorio dominicano servirá como plataforma de recepción provisional para los extranjeros expulsados por las autoridades estadounidenses, quienes permanecerán en suelo nacional de manera estrictamente transitoria mientras se coordina la logística de su repatriación y traslado definitivo hacia sus respectivos países de origen. La Cancillería dominicana enfatizó que la implementación de esta medida no alterará las políticas migratorias vigentes de la República y se ejecutará bajo una modalidad de evaluación individual, procesando cada flujo “caso por caso” y en estricto apego al ordenamiento jurídico interno.
Para delimitar el alcance de la recepción, el convenio impone severos criterios de exclusión y salvaguardas de seguridad nacional. El mecanismo prohíbe explícitamente el ingreso de ciudadanos de nacionalidad haitiana a este programa de tránsito, así como el procesamiento de menores de edad no acompañados o de cualquier individuo extranjero que posea antecedentes penales o registros delictivos. Asimismo, el Gobierno de los Estados Unidos asumirá la totalidad del respaldo financiero, operativo y logístico de las operaciones, garantizando los costos de la estancia temporal de los migrantes y los recursos para su posterior reconducción segura.
Aunque la decisión posiciona de manera directa a la República Dominicana dentro de la estrategia impulsada por Washington para gestionar la movilidad irregular y coordinar deportaciones en el Caribe, el Estado dominicano recibirá como contrapartida asistencia técnica de última generación e intercambio de inteligencia. Este beneficio incluye la transferencia de herramientas tecnológicas y sistemas de control biométrico para modernizar los principales aeropuertos y puntos fronterizos del país. El acuerdo, que surge tras la cumbre continental celebrada en Miami, Florida, amplía de manera significativa las funciones operativas del país en los esquemas de cooperación y seguridad hemisférica promovidos por la administración estadounidense.