Por Julio Hazim
Yeni Berenice ha marcado un antes y un después en la lucha contra la corrupción y el crimen organizado. Su estilo directo, su disciplina procesal y su capacidad para sostener casos complejos la han convertido en una figura central del sistema de justicia. Bajo su liderazgo, la persecución penal adquirió un carácter más técnico, más visible y exigente, elevando los estándares institucionales y la expectativa ciudadana sobre la rendición de cuentas. Su trabajo ha fortalecido la confianza en el Ministerio Público y ha demostrado que la independencia judicial no es un discurso, sino una práctica que requiere valentía, método y coherencia.