Por Julio Hazim
Ahora el debate nacional gira en torno a la tendencia “therian”, personas que se identifican como animales y quieren ser perros guardianes, huskies o lobos alfa. El fenómeno provoca risas, pero también alertas de salud mental. Psiquiatras advierten que nos volvemos una sociedad disfuncional cuando el ser humano prefiere involucionar y, en vez de hablar, decide ladrar. En medio de identidades diversas y modas digitales, surge la duda: ¿esto es un escape emocional, una búsqueda de pertenencia o simple viralidad que se replica sin pensar? Mientras tanto, los políticos celebran en silencio porque, entre orejas, collares y aullidos, nadie les presta atención ni cuestiona lo esencial.