
Por Julio Hazim
La independencia del Poder Judicial sigue siendo uno de los pilares más cuestionados en la institucionalidad dominicana. Aunque existen jueces y fiscales honestos y capaces, la forma en que son designados compromete su autonomía. Abogados litigantes denuncian ser testigos y víctimas de fallos dictados bajo la sombra de sobornos, lo que erosiona la confianza en la justicia. La paradoja es evidente: ministerios públicos y jueces corruptos someten y juzgan a otros corruptos, perpetuando un círculo vicioso en las más altas instancias. Sin una reforma profunda que garantice independencia real, la justicia seguirá siendo rehén de intereses políticos y económicos.
Sobre al autor
El doctor Julio Hazim es un comunicador con amplia trayectoria en el análisis político y social. Conocido por su estilo directo y crítico, ha sido una voz influyente en el debate público a través de la radio y la televisión. Conduce los programas Revista 110, Horas Extras y Hazim en la Z, donde aborda temas de actualidad nacional con énfasis en poder, institucionalidad y comportamiento político.