
Ilustración de portada: IA
Tras 40 años de la primera cohorte de médicos forenses, aún persiste la precariedad y la insalubridad
Por Prisma
Se acerca el 2026 y aún hay familiares y deudos que tienen que esperar hasta 30 días para que el Instituto de Nacional Ciencias Forenses, Inacif, les entregue los cuerpos de sus fallecidos. La medicina forense constituye un pilar esencial en la búsqueda de la verdad científica y en la administración de justicia. A través de su rigurosidad técnica, esta disciplina contribuye a esclarecer hechos, orientar investigaciones y contribuir con el debido proceso judicial.

En la República Dominicana, el doctor Sergio Sarita Valdez es la figura más destacada en este campo, al inaugurar la primera residencia para formar a médicos forenses en el país. Con una trayectoria que combina la práctica médica, la investigación y la formación académica, el doctor Sarita Valdez ha sido testigo y protagonista de la evolución de la medicina legal dominicana. Su trabajo ha fortalecido la credibilidad y el desarrollo institucional de esta especialidad, impulsando una visión moderna y científica del quehacer forense.
En esta entrevista, conversamos sobre su recorrido profesional, los desafíos actuales de la medicina forense y las perspectivas de futuro de esta disciplina.
Prisma: ¿Qué le motivó a especializarse en medicina forense?
Sergio Sarita Valdez: Habría que iniciar con qué me llevó a estudiar medicina. Mi madre me dijo tú vas a ser médico. Era una persona muy autoritaria, mandona, o sea, que no le podía argumentar. Y ella, como nacimos en el campo, tenía el don de servicio. La gente la visitaba; ponía inyecciones, curaba llagas, heridas… Y a mí me gustaba mucho averiguar el porqué de las cosas, por qué se enfermaba la gente. Estudié medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Uasd. Para realizar mi especialidad en Estados Unidos, tuve que someterme a tres días de exámenes en inglés y realicé mi especialidad en Estados Unidos. De 103 aspirantes, pasamos tres.
Yo quería hacer pediatría en aquel momento. Y conseguí el mejor y más grande hospital de Chicago en los Estados Unidos, que era el hospital Cook County, para hacer la residencia, pero luego me detuve y pensé: “Pero ven acá, el país tiene pediatras que se formaron en México, Uruguay y Argentina. Yo tengo que hacer algo diferente”. Y elegí la medicina forense.
Luego viajé a Puerto Rico donde formaba recursos humanos especialistas en medicina forense. Tras varios años, regresé para abrir una residencia donde preparar esos recursos en mi país. Tuve una oposición total, pero, al contrario, eso me envalentonó.
P. ¿Oposición de dónde?, ¿de cuál sector?
S.S.V. De los patólogos que había en el país, que eran como cinco, no más. Hacían horas en algunos hospitales públicos y eran los “dueños” de la práctica de patología. Había un dominio total. Yo vine a romper eso. Y como tal, logramos abrir la residencia de anatomía patológica en el 82. Yo vine en el 81. La primera camada salió en el 86. La residencia estuvo en el Laboratorio Nacional Doctor Defilló, del Ministerio de Salud Pública que entonces se llamaba Secretaría de Salud Pública.
P. ¿Y qué pasaba antes de la residencia que usted inauguró?
S.S.V. Aquí, muchas veces, se quieren hacer las cosas cuando aún no se cuentan con los recursos. Y por eso, en el año 1980, el entonces senador por la capital, Salvador Jorge Blanco, en el gobierno de Antonio Guzmán, del PRD (Partido Revolucionario Dominicano), crea una ley que hace obligatoria la práctica de la autopsia en toda persona que muera en circunstancias no aclaradas, pero no se tenía los recursos humanos para cumplirla.
El médico legista no estaba capacitado ni preparado. Era un médico que tú designabas a dedo: “Mire, doctor, hay un muerto allí, venga”. Este no tenía preparación, porque en la universidad no lo formaban para eso, y hacía la función de médico legista en el país entero.

P., ¿Cómo ha sido la evolución de la medicina forense?
S.S.V. Anómala. Anómala, en el sentido de que no ha habido en República Dominicana una toma de conciencia de parte del gran poder. El gran poder es el poder político; aquí se define todo a nivel político. No ha sido posible tener una agenda de desarrollo nacional, que obedezca a nuestra realidad y no a un programa que nos traen de fuera
P. De los casos de homicidios y muertes violentas que reporta la policía, ¿qué porcentaje atienden los médicos forenses?
S.S.V. Es que, en todas las muertes, y ahí está la ley 182 de 1980, se hace obligatoria la práctica de la autopsia judicial en todos los casos en que la muerte no haya sido natural. O, cuando aparentando natural, hay alguna sospecha o duda. Y en todos los casos de muertes en las cárceles. Y la ley está ahí.
P. ¿Y se cumple?
S.S.V. Cada día se cumple más. No se cumple a cabalidad, pero cada vez se cumple más.
P. ¿Qué es lo que se necesita para que esa ley se cumpla?
S.S.V. Voluntad política. Que el poder, los gobiernos respondan a esas necesidades.
P. Desde el punto de vista tecnológico, económico y de equipamiento, ¿en qué nivel está el país?
S.S.V. Yo te invito a que, después que tú termines conmigo o el día que sea, vayas al Cementerio Cristo Redentor y preguntes dónde está la morgue, para que tú veas dónde se hacen las autopsias. Me duele decirlo, pero tú puedes googlear, puedes meterte en internet y verás que República Dominicana es el único país en el mundo donde los experticios médicos forenses se hacen en un cementerio. Es único. Le vino a la cabeza a alguien en la Procuraduría General de la República, de que los muertos se analizaban en el cementerio y abrieron una morgue allá.
Yo abogué todo el tiempo porque se ampliara eso y tuviéramos capacidad suficiente para almacenar los cadáveres y que no se pudrieran. Recuerda que solamente la capital tiene un poco más de cuatro millones de habitantes y todos los días se mueren entre 10 y 15 que necesitan autopsia, y no hay capacidad instalada para responder a la demanda.
P. ¿Y qué hay de los médicos forenses formados?
S.S.V. Recursos humanos, cada día hay más, pero muchos de ellos, paradoja, están desempleados. Y los que están empleados están con unos sueldos de miseria que deben tener dos empleos para poder vivir. Tenemos cerca de 200 médicos, y de esos el 40% está desempleado.
P. ¿Hay independencia?, es decir, ¿han sentido los médicos forenses presión de parte del Ministerio Público o de políticos en cuanto al resultado de algún informe en particular?
S.S.V. Mira, no debería ser, pero eso tiene mucho que ver también con la catadura de la persona, quién tú eres.
Las tentaciones están, y siempre hay un provocador y un provocado. Hay un corrompido y un corruptor. Las tentaciones existen siempre porque en la medicina forense hay intereses encontrados y hay bufetes de abogados que andan buscando alguien que simpatice con su causa.
P. ¿De cuánto ha sido la mayor oferta que le han ofrecido?
S.S.V. No, no, no. Yo me alegro muchísimo de que no se hayan atrevido, porque no es que no se me hayan insinuado, pero tú marcas la raya desde el comienzo y la gente desestima para no perder tiempo contigo.

Jet Set
P. ¿Cómo evalúa el caso del Jet Set?
S.S.V. Una tragedia que sacudió el país, con una peculiaridad. Antes del Jet Set, en el año 2004, hubo un incendio en la cárcel de La Romana donde se quemaron 136 presos que murieron. Pero, ¿quiénes eran esos presos? Esos no sonaron tanto como los que perdieron la vida en el Jet Set pertenecientes a la clase media y media alta. Familias de abolengo. No fueron delincuentes, ni gente desplazada. Por tanto, ese hecho sacudió el cuerpo social y se dieron cuenta de que las estructuras y la capacidad de atención no están a la altura en estos casos. Situación que viven crónicamente día a día grupos sociales de “menor categoría”.
P. Se evidenciaron las precariedades.
S.S.V. Y se sintió. Se sintió por la clase a la que le tocó, porque todos los días familias enteras imploran en el cementerio Cristo Redentor que le entreguen un cadáver; que lo llevan con horas de fallecido y se lo entregan a los 30 días. Donde no hay suficiente personal para el volumen de casos que llegan, y donde no hay suficiente espacio para la refrigeración de los cuerpos.
P. ¿Cómo trabajan?
S.S.V. Ve allá (morque del cementerio Cristo Redentor) para que veas el volumen de casos que tienen y la capacidad que tienen para refrigerar. Diariamente se mueren más de 15 personas que meten ahí y ellos solo pueden sacar tal vez seis o siete. Siempre hay un cúmulo. Falta personal y refrigeradores. Tampoco hay garantía de energía eléctrica 24/7. Un lugar insalubre, muy contaminado.
P. ¿Cómo se abordó la crisis del Jet Set?
S.S.V. La clase media no iba a permitir que los muertos se lo llevaran para la morgue del cementerio. Tuvieron que llevarlos al Instituto Nacional de Patología, que está en la zona universitaria. Y ahí se trabajaron. Llevaron frigoríficos para mantener los cadáveres en buen estado, mientras se iba trabajando. Y se aceleró el trabajo de martes a sábado, un trabajo intenso, más de 200 cadáveres se trabajaron, participaron alrededor de 50 médicos forenses.
P. ¿Qué significa la muerte para usted?
S.S.V. La muerte yo la veo como la conclusión de un trayecto. Es decir, vivimos en lo que se llama la ley de lo contrario. La vida viene apareada con su contrario, que es la muerte. Entonces, si hablamos de vida, implica muerte también, que es el final.
el instituto forma profesionales con muy buen nivel,gracias al cuerpo docente y al deseo de superación de los residentes.
es realmente admirable esta residencia, h no conozco que halla otra igual en hispanoamérica fui médico forense por 32 años en Argentina
Excelente todo lo expuesto por el Dr Sergio Sarita,la realidad en que vive el area forense en RD,la falta de equipamiento ,de una planta fisica digna y el caso omiso de las autoridades.
Hasta cuando?
El Doctor Sergio Sarita es un ejemplo de seriedad y dedicación al servicio de los demás. Un orgullo para nuestro país.