Por Prisma
Fotografía: Ricardo Hernández
Ilustración: IA
Como la gota de agua que cae sobre la piedra, cada año, desde 2011, la geriatra Rosy Pereyra Ariza agota un turno en la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas para pedir una convención universal de los derechos humanos de las personas mayores. Pese a la negativa, su compromiso permanece inalterable. Con el tiempo espera, finalmente, perforar la piedra.
Donde ha logrado conquistas, especialmente legislativas, es en República Dominicana, aunque en la práctica los resultados son ineficientes. Lo primero que hizo Pereyra Ariza al llegar al país tras 6 años de especialidad en Londres, Inglaterra, fue concienciar sobre la vejez a través de los medios de comunicación. Para ese entonces, en el país solo había un geriatra, el doctor Tabaré de los Santos (fallecido en 2015). Pereyra Ariza formó parte de los redactores y promotores que lograron la aprobación de la Ley No. 352-98 sobre Protección de la Persona Envejeciente. Los desafíos presentes y futuros no son pocos, la doctora compartes algunos de los más apremiantes.
PRISMA: ¿Cuál es el porcentaje de envejeciente de la población dominicana?
Rosy Pereyra Ariza: El porcentaje de la población mayor de 65 años es el 10.3%. Todos los países están envejeciendo. En República Dominicana, se proyecta que en 2050 el 12% de la población será personas mayores de 65 años. Vamos a tener más personas de esa edad que menores de 15 años.
P.: ¿Nos estamos preparando para ese panorama?
R. P. A: Nuestro país no está preparado para enfrentar esa proyección, desde el punto de vista social, político ni económico. Nosotros no hemos tomado los correctivos que han tomado otros países del mundo. Por ejemplo, el sistema ni siquiera acepta la realidad que se enfrenta en los hospitales. Un 35 % de la población hospitalaria son personas mayores de 65.
Como no hay suficientes unidades geriátricas, los envejecientes permanecen por más tiempo ingresados. Es más costoso tener una persona en un hospital que sacarlo rápido cuando hay una unidad geriátrica. Porque en la unidad, al contar con personal especializado, los envejecientes permanecen menor tiempo en los centros.
P.: ¿Cuántas unidades geriátricas hay?
R. P. A: Tres. Uno en el Hospital José María Cabral y Báez, de Santiago; otro en el centro hospitalario de Herrera, Doctor Marcelino Velez y un tercero en el hospital Doctor Vinicio Calventi, en Los Alcarrizos. De acuerdo con la Ley No. 352-98, debe haber una unidad geriátrica en cada hospital del país.
P.: ¿Por qué no se han implementado?
R. P. A: Porque no es del interés del Servicio Nacional de Salud. Porque no tienen visión. Cuando usted no tiene una visión clara de qué usted quiere hacer por un país, qué usted quiere con su sistema de salud; pasa lo que pasa.
P.: ¿Cuáles son las tareas pendientes para tener un servicio de salud que le responda a la sociedad y a este sector de la población?
R. P. A: Voluntad política, en primer lugar. Tiene que haber voluntad política para avanzar y, luego, en las unidades ejecutivas, tener gerentes.
P: ¿Cómo está la formación en el área de geriatría en el país?
R. P. A.: Tenemos geriatras, unos 103, pero Salud Pública solo ofrece 4 plazas al año. Necesitamos geriatras en las unidades de atención primaria; debe haber una unidad geriátrica en cada hospital.
Hay geriatras prácticamente en el país entero, pero las plazas son pocas. La gran mayoría está en el sector privado.
P.: ¿Cuál ha sido el rol del Consejo Nacional de la Persona Envejeciente, Conape?
R. P. A: Todo depende de quién esté ahí. Nunca han nombrado una persona que conozca el área. Nunca. Empezando porque todavía la población adulta mayor es considerada como un sujeto de dádiva, no como una persona poseedora de derechos.
Yo no creo en el clientelismo ni el asistencialismo. Yo creo en la implementación de políticas públicas donde la población hacia la cual esté dirigida esa política participe en el estudio, elaboración, implementación y seguimiento de esa política para que sea efectiva.
P.: Háblenos de su pedido a las Naciones Unidas.
R. P. A: Yo voy todos los años, tengo 14 años yendo a Naciones Unidas a pelear por la Convención Universal de los Derechos Humanos de las personas mayores. Así como se hizo la Convención a favor de la mujer y de las personas con discapacidad, tiene que haber una para los envejecientes, porque no se puede englobar. El individuo adulto mayor tiene otras necesidades que no están cubiertas en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
PERFIL

La doctora Rosy Pereyra Ariza es la figura fundacional de la medicina geriátrica en la República Dominicana. Tras especializarse en Inglaterra, regresó para convertirse en la primera mujer médico geriatra del país, iniciando una trayectoria dedicada a transformar la visión social y médica sobre el envejecimiento.
Ha sido consultora en Naciones Unidas en temas de envejecimiento y ocupa un asiento en el Consejo Directivo de la Global Ageing Network. Su labor ha sido fundamental en el marco jurídico dominicano como coautora de la Ley 352-98 sobre Protección a la Persona.
Entre los reconocimientos recibidos, están la distinción como la “Geriatra más destacada de Sur y Centro América y el Caribe”, por la Organización Internacional para la Capacitación e Investigación Médica, IOCIM. Ha sido reconocida internacionalmente por la Red Internacional para la Prevención del Abuso a las Personas Mayores, INPEA, donde se desempeñó la vicepresidencia.
Rosy Pereyra orgullo dominicano.
Excelente profesional.y ya con muchos años de experiencia.
Me siento orgullosa de tenerla como amiga.
Gracias por seguir en pie de lucha para conseguir los beneficios que hacen falta a los envejecientes. Gracias , Dra. Rossy Pereira Ariza .